El partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 1986, posterior a la Guerra de Malvinas, es recordado con una mística especial. A pesar de ser un encuentro de cuartos de final, se ha grabado en la memoria colectiva más que la final misma, eclipsado por la genialidad de Maradona y la corrida de Burruchaga.
El Chavo Fuchs rememora los enfrentamientos históricos entre ambas selecciones, desde 1952 hasta el crucial partido de 1986, destacando la compleja relación de admiración y rivalidad que siempre ha existido.