Se plantea la preferencia de jugar contra España en la final, no solo por considerarlo un rival al que se le puede ganar, sino también por la rivalidad periodística existente. Se menciona el deseo de ver la reacción de ciertos periodistas españoles tras una hipotética victoria argentina.
Se reconoce que Francia es un equipo más fuerte, pero se destaca la habilidad de España para jugar contra ellos, habiendo ganado en la Eurocopa. La posibilidad de ganarles a los españoles se presenta como una motivación adicional, cerrando el círculo de una rivalidad histórica y periodística.