Se plantea la incómoda cuestión de que naciones como Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil, en momentos de crisis, suelen expulsar a sus ciudadanos hacia Argentina. Esto genera un "pasivo" para Argentina, que ha sido históricamente un país de brazos abiertos.
Se reconoce la generosidad de Argentina con inmigrantes de diversas nacionalidades, incluyendo paraguayos, bolivianos, peruanos, venezolanos y otros. Sin embargo, se señala que esta política también implica una carga para el país.