Se advierte sobre el impacto de la temperatura (25-26 grados) y el juego bajo techo, especialmente considerando el resto físico del equipo argentino, que fue notable contra Egipto pero no tanto contra Suiza.
Se teme que las condiciones climáticas favorables puedan llevar a un decaimiento del rendimiento, afectando especialmente a Messi, quien podría "desaparecer" momentáneamente y ser vulnerable a un contraataque.