La migración irregular es un problema continental que requiere la atención de todos los países africanos. En Sudáfrica, la xenofobia ha llevado a grupos ciudadanos a actuar violentamente contra los inmigrantes, expulsándolos de sus hogares y negocios.
Las autoridades sudafricanas buscan contener la situación, pero los actos de vandalismo y violencia contra extranjeros, especialmente de Mozambique y Malawi, han aumentado. La creciente tasa de desempleo en Sudáfrica ha convertido a la población extranjera en el chivo expiatorio del malestar social.