Walter McMillan reflexiona sobre su situación desde la cárcel, expresando cómo la creencia en su inocencia se fue desvaneciendo ante la condena de la policía, los medios y el sistema judicial.
Sin embargo, la retractación de Myers le ha devuelto la esperanza y el sentido de identidad, permitiéndole enfrentar su posible ejecución con una renovada fortaleza interior. McMillan afirma que, incluso si es ejecutado, se irá sonriendo porque ha recuperado la verdad de quién es.