En Colombia, más de 1.200 variedades de papas nativas estuvieron a punto de desaparecer. Pedro Griseño, campesino de Boyacá, dedica 18 años a custodiar y recuperar estas semillas, consideradas un tesoro de la agrobiodiversidad. Griseño dialoga con las plantas y valora el conocimiento ancestral de los abuelos, quienes son los verdaderos dueños de esta sabiduría.
La investigadora de Agrosavia, Sara Lazo, explica que la reducción de la dieta a pocos alimentos, como maíz, trigo y arroz, ha llevado a la pérdida de diversidad. En Colombia, las papas nativas dejaron de verse en los mercados alrededor de 1970, y entre 1980 y 1990 tendieron a desaparecer. El proyecto "Tesoros Nativos" de Griseño ha logrado pasar de 5 a 63 variedades, promoviendo un cultivo sostenible y diverso.