Se narra la experiencia de argentinos y suizos viendo juntos un partido en Lugano, Suiza, destacando la euforia tras el gol de Julián.
La convivencia se tornó tensa en algunos momentos, con reportes de enfrentamientos y lanzamiento de vasos y cervezas, a pesar de la intervención policial posterior.
Se señala que la expulsión de un jugador suizo y el hecho de jugar con uno menos también influyeron en la dinámica del partido y la tensión.