La xenofobia en Sudáfrica ha escalado a niveles alarmantes, con miles de manifestantes exigiendo la expulsión de inmigrantes irregulares. La violencia ejercida por grupos ciudadanos ha provocado la evacuación de ciudadanos de Nigeria y Uganda, quienes relatan experiencias de terror y brutalidad.
La crisis social y el alto desempleo han llevado a que la población extranjera sea señalada como chivo expiatorio. A pesar de los esfuerzos del gobierno por contener la retórica de odio, la situación se agrava con ataques sistemáticos y linchamientos.