Lionel Scaloni, al ser consultado sobre la carga histórica y simbólica del partido contra Inglaterra, enfatizó en repetidas ocasiones que "es un partido de fútbol". Intentó bajar la presión y evitar que se magnificara el encuentro más allá de lo deportivo, a pesar de reconocer la importancia cultural y sentimental que tiene para los argentinos, especialmente por la referencia a las Malvinas.
Se compara la previa de este partido con la de 1986, que estuvo muy atravesada por la guerra de Malvinas y un temperamento diferente en la selección, muy dependiente de Maradona. Se menciona que la selección actual tiene similitudes y diferencias con la de 1990, pero claramente un estilo distinto.