Se aborda la reacción de algunas personas ante los partidos del mundial, llegando a experimentar malestares físicos como infartos, como sucedió con un hombre durante el partido de Suiza.
Se hace un llamado a la calma y a no poner en riesgo la salud por un evento deportivo, reconociendo que es fácil decirlo pero difícil de aplicar en el momento de la pasión del juego.
Se menciona un aumento en las consultas médicas por episodios relacionados con el estrés de los partidos, instando a disfrutar del evento de manera más relajada.