Marta, psicóloga, relata haber atravesado problemas emocionales severos que la llevaron a dejar de trabajar. A pesar de conseguir empleo en gastronomía, se sentía frustrada, desvalorizada y sin ganas de vivir, considerándose una fracasada.
Al escuchar sobre Dios, decidió probar y comenzó a sentirse mejor, aunque no le gustaba su trabajo. Utilizó el "agua viva" lavándose la cara y los ojos, pidiendo a Dios una salida profesional. Finalmente, recibió una oferta laboral en un lugar donde antes no había tenido éxito, logrando avanzar en su profesión y prosperar gracias a la fe y al uso del agua viva.