Se discutió la necesidad de que el Estado argentino cuente con fondos de reserva, similar a los fondos anticíclicos que poseen otros países como Brasil. Se mencionó la Reserva del Banco Central como un potencial componente de esto, sugiriendo que parte de los ingresos provenientes de la exportación de materias primas, minería o economía del conocimiento deberían destinarse a crear un "fondito de reserva".
La idea es evitar el endeudamiento y la emisión permanente, estableciendo el equilibrio fiscal como una política de Estado a largo plazo. Se planteó la pregunta sobre cómo se gestionaría la plata que no provenga de emisión monetaria para sostener actividades no esenciales en caso de un cierre presupuestario, como podría ser el caso de los museos o parques nacionales.