Existe una preocupación por el estado físico de los jugadores argentinos en comparación con los equipos europeos y otros rivales de gran velocidad en el Mundial.
Se percibe una diferencia notable en la resistencia y la capacidad de recuperación de los jugadores, lo que podría explicar algunas dificultades para mantener el ritmo durante todo el partido.
A pesar de las posibles limitaciones físicas, se destaca la garra y el corazón que ponen los jugadores argentinos para suplir estas carencias y competir al máximo nivel.