El partido entre Argentina y Venezuela generó controversia, con acusaciones de discriminación y un supuesto "hate" desmedido hacia la selección argentina.
Se cuestiona la actuación del árbitro, especialmente en jugadas clave como el segundo gol contra Noruega, donde el VAR no intervino de manera clara.
La tensión previa al partido contra Inglaterra se ve exacerbada por comentarios y actitudes que van más allá de lo deportivo, incluyendo la supuesta señal de racismo del técnico de Egipto.
La falta de consistencia en las decisiones arbitrales y la generación de controversias externas al juego son temas de debate en el contexto del Mundial.