La implementación de tecnología en el fútbol, como la pelota con chip, genera debate sobre su precisión y transparencia.
En el partido entre Croacia y Portugal, un gol fue anulado por una supuesta posición adelantada detectada por el chip de la pelota, basado en un roce imperceptible. La FIFA utiliza esta tecnología para asistir al VAR, pero surgen dudas sobre la edición de las imágenes y la interpretación de los datos, lo que genera desconfianza en algunos espectadores.
Se cuestiona la dependencia de la tecnología por sobre la percepción humana, especialmente cuando la jugada es tan sutil que ni los propios jugadores la advierten. La FIFA asegura que la pelota reacciona a cambios en su giro o aceleración, pero la forma en que se presentan los datos genera controversia.