Se relata la particular celebración del 9 de Julio en Tucumán, con un "tedéum" inventado y restricciones de acceso a la Catedral y la Casa Histórica, calificadas como "una locura" y un acto para "la casta".
La vicepresidenta Victoria Villarruel estuvo presente en Tucumán y pronunció un discurso centrado en la familia, el trabajo y la producción, agradeciendo al gobernador Osvaldo Jaldo.
La cobertura destaca la ausencia de la Virgen de la Merced y la exclusión de ciertos sectores, generando controversia sobre la interpretación de los festejos patrios.