Se sugiere a la justicia convocar a testigos con apellidos menos comunes para evitar confusiones, a raíz de un error en la citación de un Juan Carlos Santos.
Se relata la anécdota de un error en la citación judicial donde se convocó a una persona equivocada. Se cuestiona la utilidad de citar a personas con nombres tan comunes como "Juan Carlos Santos", ya que genera confusión sobre a quién realmente se debe convocar. La sugerencia es "convoquen gente con un apellido más difícil" para agilizar y clarificar los procesos judiciales.Se comenta la situación de alguien que, estando de viaje, tuvo que regresar para declarar en un juicio que no le correspondía, lo que generó sorpresa y reflexión sobre la rigidez del sistema judicial.