Tras un juicio de extradición, "Pequeño J", uno de los principales sospechosos del triple crimen de Florencio Varela, ha llegado a Argentina.
Fue indagado y procesado con prisión preventiva, e incluso declaró judicialmente, si bien su versión intenta exculparse del plan homicida.
Reconoce haber estado en el lugar y conocido a las víctimas, pero argumenta que al momento de la masacre se encontraba en su casa jugando a la play.
Su defensa busca presentarlo como un "perejil", desligándolo de la autoría material e intelectual del crimen.