El partido de la Selección Argentina contra Suiza se jugó temprano en la mañana, lo que provocó que la vida en la calle continuara con relativa normalidad.
A diferencia de otros partidos, el horario matutino hizo que la gente se dirigiera a sus trabajos y facultades, sin la euforia descontrolada que suele acompañar a los encuentros de la selección en otros horarios.
Esto generó un ambiente menos caótico en las calles, con una normalidad que contrastaba con la expectativa del encuentro deportivo.