Carlos Navarro Montoya expresó su profundo agradecimiento por la vida, considerándola un milagro y un motivo para celebrar y compartir cada día con sus seres queridos. A pesar de reconocer las dificultades, dolores y ausencias, valora la oportunidad de vivir.
Reflexionó sobre la fama como un accesorio pasajero, y que lo que realmente perdura es la persona. Destacó el cariño y reconocimiento de la gente como un mimo al corazón y una caricia que le hace bien, especialmente ahora que ya no está en actividad como jugador.
Compartió que su "zanahoria actual" es ser feliz cada día, rodeado de la gente que ama, y entender que todos somos iguales. Celebró sus 60 años como un hito estupendo, vivido intensamente.