La NASA ha contratado a la empresa privada Catalyst Space para una misión sin precedentes: elevar la altitud del observatorio espacial SWIFT y evitar que reingrese a la atmósfera terrestre y se destruya. El telescopio, a unos 360 kilómetros de la Tierra, corre el riesgo de desintegrarse por el calor si no se interviene.
La nave espacial Link, lanzada recientemente por Catalyst Space, será la encargada de ejecutar la maniobra. Utilizando brazos robóticos, intentará engancharse al SWIFT para ajustar su órbita. El SWIFT, lanzado en 2004, es crucial para detectar estallidos de rayos gamma, las explosiones más violentas del universo.