En el contexto del Mundial, se consultó a ciudadanos sobre cómo están viviendo los rituales de juntarse con amigos o familia para ver partidos, y si el presupuesto actual permite mantenerlos.
Las respuestas indican que, si bien la picada sigue siendo un elemento fundamental ("cábala" para algunos), se han tenido que hacer ajustes y restricciones debido a la inflación. Algunos mencionan haber optado por comidas más sencillas como fideos con salsa, mientras otros intentan mantener la tradición de la picada y el asado, aunque con mayores esfuerzos económicos.
Se percibe una dualidad: por un lado, personas que pueden mantener ciertos gastos y por otro, quienes manifiestan la necesidad de ajustarse y restringirse. El sentimiento general es de "estar ahí", intentando sobrellevar la situación económica.