En el marco de una recorrida por una feria gastronómica, se destaca la mortadela como un producto que busca revertir su mala fama histórica, asociada a elaboraciones de baja calidad.
A pesar de los mitos sobre su composición, se explica que una buena mortadela se elabora con cerdo de calidad y que su versatilidad, especialmente en sangucherías y nuevos usos culinarios, está revalorizando su consumo.
Se mencionan variedades como la mortadela con pistacho (italiana) y con pimienta (argentina), y se evoca su presencia en la "picada" junto a otros embutidos y quesos.