Una mujer comparte su experiencia de meditación junto al mar como una forma de aliviar el estrés y encontrar paz.
Explica que se conecta más con el sonido del mar que con la visión, y que esta práctica le ayuda a bajar las pulsaciones. Acude diariamente, adaptando su horario según la necesidad y la hora del día.
Describe su rutina matutina, que incluye levantarse temprano, desayunar y volver a acostarse un rato, para luego ir a meditar. Menciona que incluso en días de mal tiempo, como lluvia, asiste a su cita con la tranquilidad.