En el Mundial de 1986, Carlos Bilardo intentó bajar la espuma de la previa del partido contra Inglaterra, similar a la estrategia de Scaloni.
Sin embargo, Maradona rompió el libreto y apeló a un fuerte componente emocional y patriótico, mencionando las Malvinas.
Esta diferencia de perfiles entre Bilardo y Maradona, y entre Scaloni y Messi, marca cómo cada líder gestiona la carga emocional y política de un partido trascendental.