Se denuncian maltratos estructurales hacia las personas mayores, que incluyen la infraestructura urbana deficiente y la falta de adecuación para su movilidad. Cruzar calles como Libertador o Av. de Julio se convierte en un riesgo, y el mal estado de las veredas dificulta su desplazamiento.
Estos maltratos, a menudo normalizados, afectan la calidad de vida de los adultos mayores. Se plantea la necesidad de concientización, recordando a quienes maltratan que ellos mismos estarán en esa situación en el futuro.