Gastón relata su experiencia de liberación de adicciones a la marihuana y cocaína, tras 11 años de lucha y varios intentos de rehabilitación fallidos.
Confiesa haber intentado suicidarse en tres ocasiones debido a la soledad y el consumo. Su vida cambió al entrar en la Iglesia Universal y participar del propósito del "agua viva".
Describe cómo, a través del uso del agua consagrada y la fe, logró superar la abstinencia, la depresión y las ganas de quitarse la vida, sintiéndose hoy una persona libre gracias al poder de Dios.