Se comparten anécdotas sobre la personalidad de Diego Maradona, destacando tanto su ternura como su temperamento explosivo. Se relata cómo Maradona podía enfadarse y llamar telefónicamente para reprochar, pero también cómo era capaz de tener gestos de gran generosidad.
Un relato describe cómo Maradona defendió a un mozo que había roto el protocolo para pedirle un autógrafo, insistiendo en que el mozo debía ser tratado con amabilidad y que era la única vez que lo vería. Este gesto resalta su lado humano y cercano.
Se narra una anécdota particular en un aeropuerto, donde Maradona, tras una tensa situación con Rocío Oliva, le arrojó una piedra al periodista que lo entrevistaba. El incidente, aunque peligroso, terminó con Maradona riéndose y comentando "Bien ahí, boludo. Zafaste", mostrando su particular sentido del humor y su capacidad de reírse de sí mismo.