Alejandro, originario de Buenos Aires, relata su travesía para llegar a la escuela rural en el Cerro Champaquí. Tras viajar por Latinoamérica y Europa, se instaló en Córdoba hace ocho años y hace cinco se dedica a la escuela. El camino implica 2 horas en auto por ripio y 4 horas de caminata intensa, con el vehículo cargado.
A pesar del esfuerzo físico y la lejanía de su hogar, Alejandro encuentra satisfacción en su labor, aunque admite que pasar gran parte del mes fuera de casa le genera una profunda nostalgia, una "saudade" como dirían los brasileños.