Django describe la dura realidad de la posguerra en Barcelona, marcada por la escasez y el hambre, que afectó profundamente su infancia.
Relata cómo acompañaba a su madre, Agustina, a conseguir alimentos de "extraperlo" (mercado negro), y cómo ella fue detenida por comprar arroz de forma ilegal.
La experiencia de la miseria y la lucha de su madre por conseguir comida marcaron al artista, dejándole una huella imborrable.