La investigación del triple crimen de Brenda, Morena y Lara en Florencio Varela llevó a la escena de la masacre, una casa en la calle Hachal al 700.
Las cámaras de seguridad y la activación del celular de una de las víctimas fueron cruciales para localizar el lugar donde fueron torturadas y asesinadas.
La brutalidad del crimen, incluyendo mutilaciones y torturas, y la posibilidad de que se transmitiera en vivo, conmocionaron a la opinión pública.