Natalia Remy detalló las deudas pendientes de su departamento, que quedó inhabitable tras un siniestro, y la complicación de tener que seguir pagando las cuotas a pesar de la imposibilidad de volver a habitarlo.
Remy explicó que le restan sesenta y pico de millones por pagar y que, aunque se suspendieron tres cuotas, estas fueron reprogramadas para el final del crédito. La situación se agrava por la falta de respuesta de la constructora y la necesidad de un subsidio de alquiler, especialmente considerando su condición de discapacidad y su dependencia de oxígeno.
Compartió la angustia de haber experimentado una sensación de abandono y la burocracia para acceder a ayudas, a pesar de tener toda la documentación en regla. Su padre, Héctor, la acompaña en este difícil proceso.