Se presenta un testimonio de superación personal enfocado en cómo salir adelante a pesar de las adversidades.
Se narra la historia de Hilda, quien desde muy joven vivió en la carencia, experimentando la pobreza y la falta de un hogar fijo. A pesar de los esfuerzos de su padre por mejorar su situación económica, la familia nunca salió de la pobreza, y Hilda llegó a vivir en la calle, durmiendo en plazas y estaciones de tren, y aceptando refugio en casas de desconocidos por necesidad.
Sus intentos de reconstruir su vida sentimental también fracasaron, y las dificultades económicas continuaron golpeándola. Buscó ayuda en comedores comunitarios y dependió de la caridad, lo que la llevó a una profunda depresión al ver a sus hijos pasar necesidades.