Se denuncia la total ausencia de información oficial por parte del gobierno venezolano respecto a la tragedia del terremoto, incluyendo cifras de desaparecidos y planes de ayuda.
Los periodistas deben recurrir a la verificación en campo ante la dificultad de obtener datos fiables del Estado, que históricamente ha mantenido un hermetismo informativo. La falta de transparencia agrava la crisis y la desconfianza ciudadana.