En Estados Unidos, el fútbol femenino universitario ofrece una vía para que las jóvenes deportistas accedan a becas, permitiendo costear estudios universitarios que de otro modo serían prohibitivos. El sistema deportivo juvenil en el país exige una inversión considerable por parte de las familias desde temprana edad, ya que los clubes cobran por la participación y entrenamiento de los niños.
Los clubes organizan campeonatos y invitan a ojeadores de universidades para identificar talentos. Las jugadoras seleccionadas para equipos universitarios pueden obtener importantes descuentos en la matrícula, siempre que mantengan un buen rendimiento académico y físico. Este modelo busca fomentar tanto el deporte como la educación superior.