La cercanía a ciudades turísticas como Bariloche, con una gastronomía exigente, facilita la comercialización de frutos rojos de alta calidad y sabor distintivo.
A pesar de los desafíos económicos y climáticos que enfrenta el productor, la diversificación y la conexión con el mercado son claves. La demanda de productos frescos y de calidad es una oportunidad para los productores locales.
Se busca fortalecer la cadena de valor y asegurar que los productores puedan vivir de su trabajo, conectando la oferta con la creciente demanda en Buenos Aires y otras ciudades.