Se analizó la posible dirección de Diego Forlán al frente de la selección uruguaya. Se destacó que, si bien no tiene una extensa carrera como entrenador a nivel europeo, posee una formación y un conocimiento profundo de lo que implica jugar para Uruguay en competencias importantes.
Se sugirió que su nombramiento podría ser un mensaje para las divisiones inferiores y una reformulación necesaria en el fútbol uruguayo. La figura de Forlán representa un regreso a los valores y al sentido de pertenencia que caracterizaron a la selección, buscando revitalizar el proyecto deportivo tras la salida de Bielsa.