Europa cuenta con su primer santuario de elefantes a gran escala, con 400 hectáreas y capacidad para 30 animales. Este refugio busca ofrecer una solución compasiva para elefantes provenientes de zoológicos, circos y otras instituciones que necesitan un hogar.
El santuario recibió a Juli, una elefanta que permaneció al cuidado de su dueño de circo tras la prohibición de animales salvajes en circos en Portugal. La llegada de Juli es resultado de un acuerdo voluntario para asegurar su bienestar.
Actualmente, Juli es la única residente, pero se espera la llegada de Cariba, otra elefanta africana. La fundación Pangea, con sede en Reino Unido, está en conversaciones con otras instituciones para acoger a más elefantes en situaciones similares, buscando reubicarlos y brindarles una nueva vida.