Se genera un debate sobre la organización del Mundial en Estados Unidos, con opiniones divididas respecto a su éxito y la idoneidad del país como sede.
Mientras algunos argumentan que Estados Unidos, a pesar de no ser un país "futbolero", posee una infraestructura superior que facilita la logística, otros critican la falta de organización y la complejidad de los traslados, prefiriendo sedes más pequeñas y enfocadas en el fútbol como Qatar.
Se plantea la idea de que el Mundial debería celebrarse en países con una fuerte cultura futbolística y se menciona la próxima edición en 2030, que se jugará en Argentina, Paraguay y Uruguay, con un partido inaugural simbólico en Uruguay.