En Caracas, el edificio "7 de Octubre", construido durante el gobierno de Hugo Chávez, presenta graves daños estructurales tras el terremoto, a pesar de que el Estado venezolano lo declaró sin afectaciones significativas.
Las imágenes muestran paredes cediendo, techos caídos y grietas alarmantes, lo que pone en riesgo la vida de los residentes que aún habitan el lugar. La precariedad de las escaleras y la falta de ascensor aumentan el peligro en caso de una emergencia.
Los habitantes del edificio viven en constante temor, aferrándose a la esperanza de que las reparaciones se lleven a cabo. A pesar de las etiquetas de "riesgo" (amarillas) que se observan en algunas partes del edificio, las familias continúan residiendo allí, muchas de ellas durmiendo en carpas o toldos improvisados.
La situación evidencia la falta de soluciones habitacionales adecuadas para los damnificados y la precariedad de las viviendas, incluso aquellas construidas por el Estado. La comunidad venezolana se organiza para apoyarse mutuamente ante la ausencia de una respuesta estatal efectiva.