La producción incluye una variedad de frutos como corinto, atomblís (frambuesas), boysenberry, grosellas y casis, con planes de incorporar arándanos. Además de la venta de fruta fresca, se elaboran dulces caseros, destacando las pruebas con dulce de corinto y frambuesa.
El proceso de multiplicación de especies puede llevar entre 3 y 5 años. Se describe una dinámica de "cazadora-recolectora" al consumir lo producido en la chacra, lo que conecta con los ciclos de la naturaleza. Existe una alta demanda de productos frescos y de calidad, especialmente en ciudades turísticas como Bariloche, donde la gastronomía es exigente.