Se critica la postura del gobierno de Javier Milei de "demonizar" la política industrial, argumentando que la mejor política es no tener ninguna y dejar que el mercado asigne los recursos. Los analistas advierten que esto podría llevar a la destrucción del entramado productivo, especialmente el dependiente del mercado interno.
Se señala que el mundo está transitando hacia un nuevo paradigma de transición energética, y Argentina tiene recursos naturales clave (litio, petróleo). Sin embargo, se corre el riesgo de exportarlos sin valor agregado, en lugar de utilizarlos como plataforma para el desarrollo tecnológico y la generación de empleo, como sí hacen otros países.
Se cuestiona la idea de que Argentina solo deba especializarse en sectores primarios (soja, minería, energía), ya que esto no sería suficiente para emplear a toda la población. La industria, que explica el 20% del PBI, tiene ramas con alto valor agregado (fármacos, química, satelital, automotriz) y un potencial exportador significativo.