Se discute la posibilidad de que la inteligencia artificial reemplace a actores y otros profesionales de la industria cinematográfica. Se menciona el caso de Tilly Norwood, una IA que protagonizará una película donde el resto del equipo serán humanos.
Se plantea el debate sobre la adaptabilidad y la competencia entre humanos y máquinas en el ámbito creativo, así como la necesidad de claridad en los proyectos que involucran IA para evitar conflictos con sindicatos y trabajadores.