El preparador físico Justo Aon critica duramente el modelo de negocio de la FIFA, que prioriza el consumo de fútbol a expensas del bienestar de los jugadores. Señala que la exigencia actual, con múltiples competencias a lo largo del año, lleva a los futbolistas a un desgaste físico extremo.
Aon advierte sobre las graves consecuencias a largo plazo, como jubilaciones articulares y la necesidad de prótesis a temprana edad, debido a los microtraumatismos acumulados y el impacto en la columna vertebral. Los cuerpos de los jugadores terminan "desvencijados" por la demanda constante.
Se cuestiona la falta de atención a las demandas de científicos y organismos sobre el alto rendimiento deportivo, argumentando que la avidez de consumo de fútbol 24/7 lleva a los jugadores al límite. La falta de "repuestos" y la exigencia sin precedentes en comparación con décadas anteriores marcan una era donde el negocio parece primar sobre la salud del deportista.