La comunidad se encuentra en una situación crítica debido a las crecidas del río Pilcomayo, que han provocado el aislamiento de varias comunidades y la interrupción de caminos esenciales, impidiendo el acceso a servicios básicos.
Los habitantes alertan sobre el aumento del nivel del río y la dificultad para llegar a zonas como Patapila y La Pontana, lo que genera preocupación por la seguridad y el bienestar de las familias, especialmente mujeres y niños que han sido desplazados preventivamente.
La situación se agrava por la falta de recursos y la dificultad para acceder a alimentos, lo que ha llevado a la comunidad a solicitar ayuda urgente y a considerar la posibilidad de reubicarse ante la recurrencia de estas inundaciones.