Un laboratorio en Argentina se enfoca en la multiplicación de especies de frutos rojos poco conocidas, como frambuesas y grosellas rojas, logrando un nicho de mercado único en el país.
Las condiciones climáticas de la región, con temperaturas y horas de hielo favorables, son ideales para el cultivo de estas frutas, resultando en plantas sanas y de alta calidad.
La cosecha incluye corinto, frambuesas, boysenberry, grosellas y casis, con planes de expandirse a arándanos. Se elaboran dulces y conservas, experimentando con nuevas combinaciones.
El proceso de desarrollo de nuevas variedades toma entre 3 y 5 años, y la conexión con la naturaleza a través del consumo de productos de temporada es un valor fundamental. La demanda de productos frescos es alta.