Tras un viaje de reconexión personal y espiritual, la protagonista decidió crear un espacio en armonía con la naturaleza, utilizando materiales como fardos y arcillas en la construcción.
Este proyecto combina su pasión por la producción y la conexión con la tierra con su faceta espiritual, buscando un equilibrio entre ambas partes de su vida.
La vida en la chacra, rodeada de familia y la conexión con la tierra, es fundamental para su bienestar, incluso recurriendo a la cosecha como una forma de liberar tensiones y reencontrarse con una vibración positiva.