En Mungbalu, República Democrática del Congo, se intensifican los esfuerzos para combatir la propagación del ébola. Voluntarios recorren la ciudad para concientizar a la población sobre las medidas preventivas, a pesar de haber sido objeto de ataques por parte de algunos residentes que los acusan de propagar la enfermedad.
La epidemia, que comenzó en febrero con muertes sospechosas en una familia, se ha extendido rápidamente. Las autoridades investigan la demora en la declaración oficial de la emergencia, mientras que las familias huyen por miedo al contagio. Se han instalado centros de tratamiento de emergencia en la región, pero la falta de tratamiento y vacuna para esta cepa del virus hace que la atención sea paliativa y las posibilidades de supervivencia sean escasas.