Se debatió sobre la importancia de los códigos del fútbol y el respeto por el deporte, en contraposición al "miedo" o "terror" que algunos sienten ante la posibilidad de un mal resultado.
Se enfatizó que no se deben gritar los goles antes de que el árbitro pite, como enseñanza transmitida por un técnico llamado Diego. Esta regla se basa en la idea de no anticipar el resultado y mantener la concentración hasta el final.
Se ejemplificó con la situación de un hincha que pedía a su vecino esperar a que el árbitro pitara para festejar un gol, debido al delay de la transmisión. La conclusión es que la euforia debe ser contenida hasta la confirmación oficial del tanto.